La alta dirección ha implementado y mantiene de manera efectiva el Sistema de Gestión de la Calidad conforme a la norma ISO 9001:2015. Este compromiso se evidencia mediante el liderazgo activo, asignación adecuada de recursos, establecimiento claro de políticas, definición de responsabilidades y promoción constante de la mejora continua en todos los niveles organizacionales.
Liderazgo y Compromiso
La alta dirección de la organización demuestra su liderazgo y compromiso con el Sistema de Gestión de la Calidad (SGC) mediante su participación activa en la implementación, mantenimiento y mejora continua del sistema. Este compromiso se refleja en el apoyo a la política de calidad, la asignación de recursos adecuados, y la involucración en la evaluación y mejora de los procesos que afectan al desempeño de la calidad en la organización.
La alta dirección ha definido y comunicado la política de calidad, asegurándose de que esté alineada con la estrategia y los objetivos generales de la organización. Esta política se revisa periódicamente para garantizar su adecuación y efectividad.
Los objetivos de calidad establecidos por la alta dirección están alineados con la política de calidad y se revisan regularmente para garantizar su cumplimiento. Los objetivos son medibles y tienen plazos definidos para su logro.
La alta dirección asegura que se asignen los recursos necesarios para la implementación y el mantenimiento del SGC, incluyendo recursos humanos, financieros y tecnológicos.
La alta dirección participa activamente en la evaluación del desempeño del SGC, revisando los resultados de las auditorías internas, los informes de gestión, y las evaluaciones de desempeño de los procesos.
La alta dirección ha definido una política de calidad que refleja el compromiso de la organización con la calidad y la mejora continua. Esta política es comprensible, accesible a todos los empleados y está alineada con los valores, misión y visión de la organización.
La política de calidad está alineada con los objetivos estratégicos de la organización, asegurando que la calidad sea un componente fundamental en la toma de decisiones y en el establecimiento de metas.
Se establece un compromiso claro con la mejora continua, promoviendo la satisfacción del cliente, la eficacia de los procesos, y el cumplimiento de los requisitos legales y reglamentarios aplicables.
La política de calidad es revisada periódicamente por la alta dirección para asegurarse de que siga siendo adecuada, pertinente y efectiva.
Se han asignado roles y responsabilidades específicas dentro de la organización para la implementación, operación y mejora del SGC. Esto incluye desde la alta dirección hasta el personal operativo.
Los roles y responsabilidades de los responsables del SGC han sido documentados y comunicados a través de diversos canales dentro de la organización para asegurar su entendimiento y cumplimiento.
Se ha establecido un sistema de autorización y rendición de cuentas para asegurar que cada miembro del personal cumpla con sus responsabilidades y tome las decisiones adecuadas dentro de su ámbito.
El liderazgo de la alta dirección es fundamental para el éxito del Sistema de Gestión de la Calidad. A través de su compromiso visible y activo, se establece una cultura organizacional que promueve la calidad y la mejora continua, integrando estos aspectos en la estrategia general de la organización.
Mediante el compromiso visible de la alta dirección, la definición clara de políticas, la asignación de recursos adecuados y la participación activa en la revisión y mejora continua del sistema de gestión de calidad.
La Dirección es responsable del liderazgo del SGC, con el apoyo del Comité de Gestión de Calidad y los responsables de cada área funcional.